Trabajo

El currículum a la española: diferencias con Italia

Has actualizado tu currículum, lo has traducido al español con Google Translate y lo has enviado a una decena de empresas barcelonesas. Dos semanas después, ninguna respuesta. El problema puede que no sea tu perfil: puede que sea el formato. Un currículum italiano y un currículum español no se parecen casi en nada, y presentarse con el equivocado es uno de los errores más clásicos que veo cometer a los italianos recién llegados.

curriculum scrivania penna

El formato Europass: muy usado en Italia, ignorado en España

En Italia el currículum Europass sigue siendo muy habitual. Muchas oficinas públicas lo piden expresamente, muchos candidatos lo usan por costumbre y, en general, se percibe como un estándar fiable. Si has desarrollado tu carrera profesional en Italia, probablemente tengas uno guardado en alguna carpeta.

En España el formato Europass circula muy poco. Los recruiters españoles lo conocen, claro, pero no es el formato esperado. Presentarse con un Europass en un proceso de selección privado español puede dar la impresión de no conocer el mercado local — una señal sutil pero que cuenta, sobre todo en las primeras fases de screening.

El currículum típico español es un documento libre, generalmente de una o dos páginas, con una estructura limpia y visualmente cuidada. No hay una plantilla obligatoria: lo que importa es la legibilidad, la síntesis y — en muchos sectores — cierta atención al diseño.

¿Foto o sin foto?

En Italia la foto en el currículum está formalmente desaconsejada por razones de equidad, aunque muchos la siguen incluyendo. En España la situación es diferente: incluir una foto profesional sigue siendo una práctica habitual y generalmente esperada en muchos contextos. No es obligatoria por ley, y algunas empresas internacionales o con políticas de RRHH avanzadas la evitan, pero en una empresa española tradicional su ausencia puede parecer un olvido.

Si decides incluirla, que sea una foto reciente, en un contexto profesional y con fondo neutro. Nada de selfies ni recortes de una cena de empresa.

Los datos personales: qué poner, qué quitar

En Italia estamos acostumbrados a incluir en el currículum la fecha de nacimiento, el lugar de nacimiento y la nacionalidad. En España estos datos tienden a reducirse al mínimo. Nombre, número de teléfono, email y — si es relevante — el enlace a un perfil de LinkedIn suelen ser suficientes. La fecha de nacimiento y la nacionalidad se pueden omitir sin problema en la mayoría de los procesos de selección privados.

Algo que sí conviene no olvidar, si ya lo tienes: el NIE o el TIE, o al menos una mención a tu situación regular en España. No en el currículum, pero tenlo a mano: muchas empresas, antes de avanzar con un candidato extranjero, quieren saber que ya estás autorizado a trabajar en el país sin necesidad de patrocinios especiales.

Estructura y extensión: la síntesis siempre gana

El currículum español estándar sigue habitualmente este orden:

  • Datos de contacto (arriba del todo, claros y visibles)
  • Perfil profesional o resumen (opcional, pero muy utilizado)
  • Experiencia laboral (de lo más reciente a lo más antiguo)
  • Formación
  • Competencias (idiomas, herramientas, certificaciones)

La extensión ideal es una página para perfiles junior o mid-level, y dos páginas para perfiles senior con muchos años de experiencia. En Italia tendemos a ser prolijos: descripciones largas de cada puesto, listas detalladas de responsabilidades. En España el recruiter espera frases cortas, resultados concretos y cifras siempre que sea posible. No «me encargué de la gestión del equipo», sino «coordiné un equipo de seis personas, aumentando la productividad un 20%».

Esta lógica orientada a resultados está mucho más cerca de la cultura de RRHH anglosajona que de la italiana, y vale la pena adoptarla desde el primer currículum que envíes.

El perfil profesional: lo que en Italia solemos saltarnos

Una de las secciones que más diferencia el currículum español del italiano es el llamado perfil profesional: tres o cuatro líneas al inicio del documento que resumen quién eres profesionalmente, qué sabes hacer y qué buscas. En Italia esta sección existe pero a menudo se omite o se rellena con frases genéricas e inútiles («persona dinámica y motivada con excelentes habilidades relacionales»).

En España se toma mucho más en serio, sobre todo en candidaturas espontáneas o para puestos muy disputados. Un buen perfil profesional de cuatro líneas puede marcar la diferencia entre que te lean o que acabes en la papelera. Tiene que ser específico, honesto y calibrado para el puesto al que te presentas. No lo copies igual para cada posición.

El idioma: ¿español, catalán o inglés?

Depende mucho de la ciudad y del sector. En Madrid, el currículum en español es casi siempre la opción correcta. En Barcelona la situación es más matizada: muchas empresas internacionales trabajan en inglés, algunas empresas locales valoran el catalán, y el español sigue siendo la base segura para quien todavía no lo habla.

Una regla práctica: si la oferta de trabajo está escrita en inglés, manda el currículum en inglés. Si está en español, responde en español. Si es bilingüe español-catalán, el español está perfectamente bien. No mandes nunca un currículum en italiano, ni siquiera para puestos que impliquen contacto con Italia: demuestra que no has hecho el esfuerzo de adaptarte al mercado local.

Si todavía estás orientándote sobre dónde y cómo buscar trabajo en España, ten en cuenta que las plataformas más utilizadas — Infojobs, LinkedIn, Indeed — a menudo filtran ya por idioma en sus algoritmos de matching.

Errores que evitar

He visto pasar muchos currículums italianos enviados al mercado español sin ninguna adaptación. Los errores más frecuentes:

  • Currículums de tres o cuatro páginas con todo el detalle de cada experiencia. Recorta sin piedad.
  • Objetivos redactados al estilo italiano («estoy buscando un puesto que me permita crecer…»). Sustitúyelos por un perfil profesional concreto.
  • Usar el término «Curriculum Vitae» como encabezado. En España se habla de currículum y los documentos no se encabezan con su propio nombre: empieza directamente con tus datos.
  • Omitir el nivel de español. Parece obvio, pero muchos italianos no lo especifican. Indícalo siempre, aunque sea B1 o B2: es mejor la honestidad que el silencio.
  • Diseño anónimo o formato Europass. Invierte una hora en Canva o en una plantilla Word bien trabajada: en el mercado español la estética importa.

LinkedIn: el currículum paralelo

En España LinkedIn lo usan los recruiters de forma muy intensa, quizás incluso más que en Italia. Tu perfil de LinkedIn tiene que estar alineado con el currículum que envías — mismas fechas, mismos puestos, misma lógica orientada a resultados. Muchos recruiters españoles miran primero el perfil de LinkedIn y luego, si les interesa, piden el currículum formal.

Mantenlo actualizado, redactado en inglés o en español (o en ambos, con la función multilingüe), y con una foto profesional. La sección «Acerca de» es el equivalente digital del perfil profesional del que hemos hablado antes: cuidarla no es opcional.

Si estás en fase de preparación de la mudanza, el mejor momento para actualizar el currículum y LinkedIn es antes de llegar a España, así puedes empezar a enviar candidaturas y construir contactos ya en las semanas previas. Un perfil adaptado al mercado local manda una señal clara: sabes adónde vas y ya has hecho los deberes.