Italianos en España

Los destinos preferidos por los jubilados europeos en España

Has pasado los últimos años trabajando y ahora te preguntas dónde vivir la jubilación. España aparece una y otra vez en tus pensamientos: por el clima, por el coste de vida, por esa sensación de ligereza que se siente nada más salir del aeropuerto. No eres el único: cada año miles de jubilados europeos toman esta decisión, y los destinos preferidos por los jubilados europeos en España no son casuales. Detrás de cada destino hay razones muy prácticas, y conocerlas antes de decidir puede marcar la diferencia entre un traslado exitoso y uno del que acabes arrepintiéndote.

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Por qué los jubilados europeos eligen España

El clima es la primera respuesta que casi todo el mundo da. Pero no es solo eso. España ofrece un sistema sanitario público accesible, una red de transporte que en las zonas urbanas funciona bien, una calidad alimentaria alta y, en comparación con muchos países del norte de Europa, un coste de vida todavía competitivo. Para un jubilado italiano, además, hay una ventaja extra: el idioma no está tan lejos, y adaptarse lleva menos tiempo del que uno imagina.

No es casualidad que el número de jubilados extranjeros que eligen España haya crecido de forma constante en los últimos años, con un aumento que afecta no solo a italianos sino también a alemanes, británicos, franceses y nórdicos. Cada nacionalidad tiene sus preferencias geográficas, pero hay zonas que atraen a casi todos.

Las Islas Canarias: sol todo el año, también en invierno

Si buscas un clima agradable en cualquier época del año, las Canarias son difíciles de superar. Tenerife y Gran Canaria son las islas más elegidas, mientras que Lanzarote y Fuerteventura atraen a quienes buscan algo más tranquilo y menos urbanizado. El invierno aquí prácticamente no existe: temperaturas suaves, sol y mar practicable incluso en enero son la norma, no la excepción.

La comunidad de jubilados europeos en Canarias es consolidada y visible. Encontrarás centros sanitarios acostumbrados a atender a pacientes extranjeros, servicios en varios idiomas y una red informal de compatriotas que puede ayudarte a orientarte en los primeros meses. Eso sí, el precio de los alquileres ha subido de forma notable en los últimos años: el crecimiento de los alquileres en las ciudades españolas también ha llegado a las islas, y Las Palmas de Gran Canaria o Santa Cruz de Tenerife no son una excepción.

La Costa del Sol y la Andalucía mediterránea

Málaga y sus alrededores representan quizás el destino más clásico para los jubilados europeos en España. La Costa del Sol lleva décadas siendo un referente, sobre todo para los británicos, pero en los últimos años también ha atraído a muchos italianos y alemanes. La ciudad de Málaga ha cambiado mucho: de simple aeropuerto de tránsito se ha transformado en un destino urbano con una vida cultural activa, gastronomía excelente y barrios bien comunicados.

Marbella sigue siendo una de las zonas más reconocidas, con precios inmobiliarios elevados. Si prefieres algo más asequible, Nerja, Torrox o Vélez-Málaga ofrecen un ambiente más tranquilo, precios más contenidos y un clima igualmente envidiable. Andalucía cuenta también con Almería, todavía poco conocida en comparación con sus vecinas, donde el coste de vida se mantiene entre los más bajos del sur de España.

La Costa Blanca: entre Alicante y Valencia

La Costa Blanca es una de las zonas con la mayor concentración de residentes extranjeros de toda España. Alicante, Benidorm, Torrevieja, Jávea, Dénia: nombres que aparecen con frecuencia en las conversaciones de quienes están valorando el traslado. El clima es seco y soleado, con inviernos suaves y veranos cálidos. Las conexiones aéreas con Italia son buenas, algo que importa mucho cuando piensas en cuántas veces volverás a ver a hijos y nietos.

Torrevieja ha atraído históricamente a jubilados del norte de Europa gracias a unos precios inmobiliarios relativamente accesibles y a una comunidad internacional muy organizada. Jávea y Dénia, en cambio, tienen un perfil más residencial y un paisaje costero que muchos italianos encuentran familiar. Valencia, al norte de la Costa Blanca, merece una mención aparte: es una ciudad de verdad, con todos los servicios, una sanidad pública excelente y un coste de vida por debajo del de Barcelona y Madrid, ofreciendo al mismo tiempo una calidad urbana muy alta.

Las Islas Baleares: Mallorca y Menorca

Mallorca es conocida sobre todo como destino turístico de verano, pero existe una realidad menos visible: una comunidad de residentes europeos que ha elegido la isla como hogar permanente. Palma es una ciudad de dimensiones humanas con un casco histórico cuidado, una buena oferta sanitaria y conexiones aéreas frecuentes con la península y el resto de Europa.

Menorca es diferente: más tranquila, menos masificada, con un turismo más contenido y paisajes que se mantienen intactos incluso en temporada alta. Quien busca tranquilidad y naturaleza suele preferir Menorca a Mallorca. El inconveniente es que los servicios están menos concentrados y en los meses de invierno la isla se vacía de forma significativa.

Los precios en Baleares, especialmente en Mallorca, han crecido de forma marcada en los últimos años. Antes de elegir, conviene hacer los números con cuidado.

Barcelona y Madrid: la opción urbana

No todos los jubilados buscan la costa. Quien viene de una gran ciudad y no quiere renunciar al ritmo urbano —teatro, museos, restaurantes, transporte público eficiente— mira hacia Barcelona o Madrid. Barcelona tiene un clima más suave que Madrid y la ventaja del mar, pero también es una de las ciudades más caras de España. Madrid lo compensa con una vida cultural intensa, una calidad de vida muy alta y barrios residenciales tranquilos.

Para un jubilado italiano, Barcelona tiene a menudo un atractivo especial. Entre las ciudades españolas con más italianos, Barcelona ocupa de forma estable una de las primeras posiciones, lo que se traduce en una red de compatriotas, tiendas, asociaciones y profesionales que hablan italiano. No es un detalle menor cuando llegas a un país nuevo.

Qué tener en cuenta antes de elegir el destino

La elección del destino no depende solo del clima o del paisaje. Hay elementos prácticos que pesan tanto —o más— que las vistas al mar.

  • Acceso a la sanidad pública: para un jubilado residente en España, el sistema sanitario público es el principal punto de referencia. En las grandes ciudades y en las zonas con fuerte presencia extranjera encontrarás centros de salud acostumbrados a atender a pacientes europeos. En zonas rurales o en islas menores, la situación puede ser más compleja.
  • Conexión con Italia: ¿cuántas veces al año piensas volver? ¿Cuánto cuestan los vuelos desde ese destino? Una ciudad bien conectada puede simplificar mucho la vida práctica y afectiva.
  • Presencia de una comunidad: no se trata de encerrarse entre compatriotas, sino de tener un referente en los primeros meses. Una comunidad italiana o europea ya asentada puede ayudarte a encontrar un gestor de confianza, un médico, un apartamento.
  • Coste real de la vida: alquileres, compra diaria, transporte. Las cifras cambian mucho de un destino a otro.
  • Burocracia local: el empadronamiento, el NIE, la inscripción en el centro de salud son trámites iguales en toda España, pero la rapidez y la fluidez con que se gestionan puede variar de un municipio a otro.

La comparación con Italia: qué cambia de verdad

En Italia, el jubilado que se traslada al extranjero tiene que lidiar con la burocracia del INPS, la baja del padrón municipal y las implicaciones fiscales del cambio de residencia. En España, el primer paso es siempre el empadronamiento —el registro en el ayuntamiento— que abre el acceso a los servicios locales, incluida la sanidad pública. No es un trámite complicado, pero requiere tener ya una dirección fija donde establecerse.

En el plano fiscal, las pensiones de origen italiano percibidas por un residente en España siguen las reglas del convenio para evitar la doble imposición entre ambos países. Las implicaciones dependen del tipo de pensión (pública o privada) y de tu situación global. En este punto no improvises: un asesor fiscal o un gestor con experiencia en fiscalidad internacional puede ahorrarte sorpresas desagradables. Es uno de los ámbitos donde el error sale caro.

Si todavía estás recopilando información y quieres entender cómo se distribuye la comunidad italiana por el territorio español, puedes empezar por qué regiones españolas concentran el mayor número de residentes italianos: puede darte una idea de dónde encontrarías más puntos de referencia en los primeros meses.

Elige el destino con calma, haz al menos una estancia prolongada antes de tomar decisiones definitivas y, una vez decidido, empieza por el empadronamiento. Todo lo demás viene después.

Avviso importante: le informazioni di questo articolo hanno valore orientativo e non potranno mai sostituire la consulenza di un professionista. La normativa spagnola cambia spesso e la sua applicazione dipende dalla situazione di ciascuno. Prima di prendere decisioni su documenti, fisco, lavoro o residenza, rivolgiti a un gestor, un avvocato o un commercialista.

Erick Canale

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Erick Canale

Ingegnere, nato a Cuneo, vive in Spagna da oltre 22 anni : dopo 14 anni vissuti a Barcellona, dal 2018 vive e lavora a Madrid. Dopo un percorso da funizonario in una importante multinazionale italiana, da quindici anni dirige JEZZ Media, Agenzia di Comunicazione e Marketing con sede nella capitale spagnola.

La burocrazia spagnola l'ha attraversata tutta, di persona. Da dipendente prima, da imprenditore autonomo oggi.