Autónomos y Empresa

Autónomo y freelance: trabajar para clientes extranjeros

Has encontrado un cliente en Alemania, una agencia en Francia, un estudio de arquitectura en los Países Bajos. Trabajas desde Barcelona —o desde cualquier otra ciudad española— y facturas al extranjero. La situación es cada vez más habitual, y sin embargo genera una serie de dudas que se acumulan rápido: ¿cómo se factura? ¿Dónde se pagan los impuestos? ¿Se aplica el IVA o no? ¿Qué pasa con los clientes fuera de la Unión Europea?

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Foto di MART PRODUCTION su Pexels

Si eres autónomo en España con clientes extranjeros, esta guía es para ti. No es una situación tan complicada como parece, pero tiene sus reglas —y conocerlas de antemano te evita sorpresas desagradables.

Autónomo con clientes extranjeros: antes de nada, la residencia fiscal

El punto de partida es claro: si estás dado de alta como autónomo en España y tienes aquí tu residencia fiscal, pagas tus impuestos en España —independientemente de dónde estén tus clientes. El hecho de que el dinero llegue desde Francia o desde Australia no desplaza tu residencia fiscal ni te exime de tus obligaciones con la Agencia Tributaria.

Este es el principio que en Italia ya conocías bien: el fisco sigue a la persona, no al cliente. La diferencia es que en España el sistema fiscal del autónomo tiene su propia estructura —tipos de IRPF, liquidaciones trimestrales, cuota a la Seguridad Social— que se mantiene igual tanto si trabajas para clientes italianos como para clientes extranjeros.

Si llevas poco tiempo aquí y todavía estás poniendo en orden tu situación fiscal, el primer paso es asegurarte de haber completado correctamente el trámite de alta como autónomo. Es la base sobre la que se construye todo lo demás.

El IVA con clientes extranjeros: las reglas cambian

Aquí es donde muchos se pierden —y entenderlo bien te ahorra errores en la factura. El tratamiento del IVA depende de tres variables: el tipo de cliente (particular o empresa), su país (UE o fuera de la UE) y el tipo de servicio que prestas.

Clientes empresas en la Unión Europea

Si facturas a una empresa con número de IVA comunitario (su equivalente al número de identificación fiscal), se aplica el llamado mecanismo de inversión del sujeto pasivo, también conocido como «reverse charge». En la práctica, no repercutes IVA en la factura: será el cliente quien lo regularice en su país según su normativa. En tu factura debes indicar el número de IVA del cliente y especificar que se trata de una prestación de servicios con inversión del sujeto pasivo.

Este mecanismo es válido para la mayoría de los servicios profesionales —consultoría, diseño, desarrollo web, marketing, redacción, traducciones. Para los servicios relacionados con inmuebles o eventos presenciales las reglas pueden ser distintas: en esos casos, consúltalo con tu gestor.

Clientes particulares en la Unión Europea

Si el cliente es una persona física (no una empresa), la situación es más compleja. En líneas generales, se aplica el IVA español. Pero si superas determinados umbrales de facturación hacia consumidores particulares en otros países de la UE, podrías entrar en el régimen OSS (One Stop Shop), que permite declarar el IVA extranjero de forma centralizada a través de la Agencia Tributaria. Es un tema que conviene tratar con tu gestor antes de que el volumen de trabajo crezca.

Clientes fuera de la Unión Europea

¿Facturas a Estados Unidos, Reino Unido, Canadá, Suiza, Australia? La operación está no sujeta a IVA: no repercutes nada, e indicas en la factura que se trata de una prestación de servicios a un destinatario extracomunitario. Sencillo en teoría, pero debes documentarlo correctamente para no tener problemas en caso de inspección fiscal. Para saber cómo construir la factura de la manera adecuada, el referente es cómo funciona la factura española para un autónomo.

La retención: ¿se aplica o no?

En Italia estás acostumbrado a la retención a cuenta: el cliente te paga el 80% y retiene el 20% para ingresarlo a Hacienda. En España el sistema de la retención funciona de forma similar, pero con una diferencia importante: se aplica únicamente cuando el cliente es un sujeto fiscalmente residente en España.

Si facturas a un cliente extranjero, no se aplica retención. Recibirás el importe íntegro acordado, sin descuentos. Esto simplifica mucho la gestión de las facturas internacionales, pero no cambia el hecho de que tendrás que declarar ese ingreso en el IRPF y pagar los impuestos correspondientes en España a través de tus modelos trimestrales.

El modelo 349: la declaración de operaciones intracomunitarias

Si facturas a empresas en otros países de la Unión Europea, tienes una obligación declarativa adicional: el modelo 349, la declaración recapitulativa de operaciones intracomunitarias. Sirve para comunicar a la Agencia Tributaria las ventas de bienes y prestaciones de servicios a otros sujetos pasivos del IVA europeos.

La frecuencia de presentación depende del volumen de las operaciones —puede ser mensual o trimestral. Si tus facturas al extranjero son ocasionales y de importe reducido, podrías presentarlo anualmente, pero es una valoración que hay que hacer caso por caso. Tu gestor te dirá qué periodicidad corresponde a tu situación, y es uno de los motivos por los que contar con un buen gestor a tu lado marca la diferencia, especialmente cuando la estructura de tu actividad se vuelve internacional.

Cómo cobrar los pagos del extranjero

Desde el punto de vista práctico, recibir pagos de clientes extranjeros hoy es mucho más sencillo que hace unos años. Las opciones más utilizadas por los autónomos en España con clientela internacional son:

  • Transferencia SEPA para clientes en la zona euro: económica, trazable, sin sorpresas.
  • Transferencia internacional (SWIFT) para clientes fuera de la eurozona: funciona, pero puede tener comisiones elevadas en ambas partes.
  • Cuentas multidivisa (Wise, Revolut Business y similares): cada vez más utilizadas para reducir las comisiones de cambio, especialmente con clientes en dólares o libras.
  • PayPal o Stripe: prácticos, pero con comisiones porcentuales que en importes elevados pesan.

Sea cual sea el canal que uses, conserva siempre la documentación del pago recibido: debe coincidir con la factura emitida, en importe y fecha. En caso de inspección fiscal, la coherencia entre facturas y movimientos bancarios es el primer elemento que se verifica.

¿Y si también trabajas como empleado en España?

Ocurre con frecuencia: tienes un contrato a tiempo parcial con una empresa española y paralelamente facturas a clientes extranjeros como autónomo. Es una situación perfectamente legal, pero requiere atención en la declaración anual de la renta, porque los ingresos se suman y el IRPF es un impuesto progresivo. Más fuentes de ingresos casi siempre significan un tipo marginal más alto. Planificar con antelación —especialmente en el último trimestre del año— te permite evitar sorpresas.

Si en cambio estás valorando si estructurar tu actividad como autónomo o abrir una sociedad, puede merecer la pena leer qué implica abrir una S.L. en España: con ciertos volúmenes de facturación al extranjero, la estructura societaria puede resultar más ventajosa fiscalmente.

Una última cosa que veo infravalorada con frecuencia

En estos años he visto a muchos autónomos italianos empezar a trabajar para clientes extranjeros sin actualizar su CNAE (el código de actividad) o sin verificar que su inscripción en la Agencia Tributaria cubriera correctamente ese tipo de actividad. No es un error gravísimo, pero puede complicar las cosas si llega una inspección. Comprueba que tu situación administrativa refleje lo que realmente haces: es una de las primeras cosas que hay que hacer cuando tu actividad cambia o se expande hacia el exterior.

Si estás empezando y quieres entender en detalle toda la estructura fiscal del autónomo —desde la cuota a la Seguridad Social hasta las liquidaciones trimestrales— el punto de partida es tener una visión clara de cómo funciona el régimen de autónomo en España. A partir de ahí, añadir la dimensión internacional se vuelve mucho más manejable.

¿El primer paso concreto? Habla con un gestor que tenga experiencia con autónomos con clientela extranjera. No es alguien a quien buscar solo cuando surge un problema: es alguien que te ayuda a configurar todo correctamente desde el principio, y que te evita tener que corregir errores sobre la marcha.

Preguntas frecuentes

Si soy autónomo en España y facturo a clientes extranjeros, ¿dónde pago los impuestos?

Pagas los impuestos en España, independientemente de dónde estén tus clientes. La residencia fiscal determina dónde declaras tus ingresos. Todos los honorarios recibidos de clientes extranjeros deben incluirse en las declaraciones trimestrales y en la declaración de la renta anual, siguiendo las normas de la Agencia Tributaria española.

¿Tengo que aplicar IVA en las facturas a clientes extranjeros?

Depende del país y del tipo de cliente. Para empresas de la UE con número de IVA se aplica el reverse charge: no repercutes IVA. Para clientes fuera de la UE la operación está no sujeta a IVA. Para particulares residentes en otros países de la UE se aplica generalmente el IVA español, salvo que se superen umbrales específicos que activan otras obligaciones.

¿Qué es el modelo 349 y cuándo tengo que presentarlo?

El modelo 349 es la declaración recapitulativa de operaciones intracomunitarias. Debes presentarlo si facturas a sujetos pasivos del IVA registrados en otros países de la Unión Europea. La frecuencia —mensual, trimestral o anual— depende del volumen de las operaciones. Tu gestor te indica qué periodicidad corresponde a tu situación.

¿Los clientes extranjeros tienen que retenerme a cuenta?

No. La retención española se aplica únicamente cuando el cliente tiene residencia fiscal en España. Si facturas a una empresa o a un particular extranjero, recibes el importe íntegro acordado, sin retenciones. No obstante, sigue siendo tu obligación declarar ese ingreso en España y pagar los impuestos correspondientes.

¿Puedo usar Wise o PayPal para recibir pagos del extranjero?

Sí, puedes usar cualquier canal de pago, incluidas cuentas multidivisa como Wise o plataformas como PayPal. Lo importante es que cada pago recibido sea trazable y corresponda a una factura emitida, en importe y fecha. La coherencia entre movimientos bancarios y facturas es el primer elemento que se verifica en caso de inspección fiscal.

Tengo clientes tanto españoles como extranjeros: ¿tengo que hacer algo diferente en mi contabilidad?

La estructura básica es la misma, pero debes distinguir las operaciones nacionales de las intracomunitarias y las extracomunitarias, porque tienen regímenes de IVA distintos y pueden requerir declaraciones adicionales como el modelo 349. Un gestor con experiencia internacional te ayuda a mantener todo separado y correcto desde el principio.

Avviso importante: le informazioni di questo articolo hanno valore orientativo e non potranno mai sostituire la consulenza di un professionista. La normativa spagnola cambia spesso e la sua applicazione dipende dalla situazione di ciascuno. Prima di prendere decisioni su documenti, fisco, lavoro o residenza, rivolgiti a un gestor, un avvocato o un commercialista.

Erick Canale

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Erick Canale

Ingegnere, nato a Cuneo, vive in Spagna da oltre 22 anni : dopo 14 anni vissuti a Barcellona, dal 2018 vive e lavora a Madrid. Dopo un percorso da funizonario in una importante multinazionale italiana, da quindici anni dirige JEZZ Media, Agenzia di Comunicazione e Marketing con sede nella capitale spagnola.

La burocrazia spagnola l'ha attraversata tutta, di persona. Da dipendente prima, da imprenditore autonomo oggi.